La Guadalajara despoblada se llena de cámaras de seguridad para ahuyentar a los delincuentes

Casi un centenar de pequeños municipios han instalado este sistema de videovigilancia ante la falta de vecinos y la dificultad de la Guardia Civil para atender todas las posibles emergencias

Una de las cámaras instaladas por el Ayuntamiento de Alcocer (Guadalajara) en las calles del municipio con ayuda de la Diputación, en una imagen cedida por el Consistorio.
Una de las cámaras instaladas por el Ayuntamiento de Alcocer (Guadalajara) en las calles del municipio con ayuda de la Diputación, en una imagen cedida por el Consistorio.

Pasear por las tranquilas calles de Condemios de Abajo (10 habitantes), La Huerce (34 habitantes) o Valtablado del Río (8 habitantes) estará más vigilado que nunca. Estos tres municipios de la provincia de Guadalajara forman parte de las 69 localidades que están instalando estos días cámaras de seguridad en sus calles gracias a un programa que impulsa la Diputación. No son los únicos, porque antes Castilforte, Alcocer, Salmerón, Millana y Escamilla ya lo hicieron; en este caso por una convocatoria de ayudas de un grupo de acción local. La provincia se está llenando de cámaras de seguridad con el objetivo de ahuyentar a los delincuentes y porque en muchos casos, responder a una emergencia por parte de la Guardia Civil no es tan rápido como sería deseable.

La mayoría de las cámaras de seguridad se instalan en las entradas y salidas de estos pequeños pueblos. Es el caso de Valtablado del Río que, con ocho habitantes, uno de los municipios más pequeños que forma parte de esta iniciativa y posiblemente sea una de las localidades de España con la ratio de cámaras de seguridad más alta por habitante. Si se trasladara esto a grandes ciudades como Madrid, supondría instalar 400.000 cámaras de seguridad, cuando se calcula en la actualidad que hay unas 2.000. El alcalde de Valtablado del Río, Mariano Alfaro, explica que las cámaras se instalarán en las dos entradas que tiene el pueblo. Lo mismo ocurrirá en La Huerce, donde su alcalde, Francisco Lorenzo, cuenta que en invierno este municipio, que tiene censados 34 habitantes, se queda en unas 12 o 15 personas y que las cámaras de seguridad ayudan a que vivan más tranquilos. Otro regidor, el de Cendejas de Enmedio (42 habitantes), David Cañamares, cuenta que las cámaras vendrán a sustituir a los vecinos que antes, ante la más mínima sospecha, llamaban a la Guardia Civil, sobre todo para alertar de la presencia de coches sospechosos.

¿Cómo ha sentado entre los vecinos la instalación de cámaras de seguridad? Pues en general, lo acogen con una mezcla de sensaciones entre la tranquilidad ―porque se sentirán más seguros―, pero también con la intranquilidad de estar renunciando a una pequeña parcela de su intimidad. Así lo siente Lucía Somolinos, que regenta una casa rural en Gascueña de Bornova (31 habitantes). Asegura que las cámaras les interesan más a los vecinos que no viven durante todo el año que a los que habitualmente residen allí. Menciona las ocupaciones ilegales como una preocupación de estos vecinos estacionales, que solo acuden en verano o en fines de semana. De hecho, recuerda que hace un tiempo llamaron a la Guardia Civil por un intento de ocupación y fue resuelto rápidamente y añade que, mientras que no invadan su intimidad, serán bienvenidas. El municipio, añade, es muy tranquilo y en los dos años que lleva viviendo, apenas ha tenido que llamar a la Guardia Civil, solo “por un incendio en una chimenea”.

Una cámara en una calle de Alcocer (Guadalajara), instalada por el Ayuntamiento.
Una cámara en una calle de Alcocer (Guadalajara), instalada por el Ayuntamiento.

Daniel, vecino de Selas (43 habitantes) cuenta que en este municipio durante el invierno “viven 4 personas”. Él es el propietario de un bar que solo abre los fines de semana y asegura que “este verano han tenido tres o cuatro robos en fincas de campo, pero no en viviendas”. Duda de la eficacia de las cámaras de seguridad que se van a instalar en su municipio e ironiza con que “aquí todo el mundo tiene un rifle”, al que da más autoridad que a una cámara a la hora de evitar un robo y acaba reconociendo que “todo lo que sea seguridad será bueno para el pueblo”.

La privacidad es uno de los aspectos que más parece preocupar a los vecinos. El presidente de la Diputación de Guadalajara, José Luis Vega, explica que no se está invadiendo la intimidad de nadie porque solo se recurre a ellas ante una denuncia. “Es la Guardia Civil quien puede acceder a ellas y solo bajo la orden de un juez”, añade. Vega se felicita por la gran acogida que ha tenido esta iniciativa, que tuvo un presupuesto de 600.000 euros y que permite instalar 132 cámaras de seguridad. A la convocatoria se presentaron muchos más municipios (casi 180), pero hubo que priorizar por número de habitantes ―ninguno de los Ayuntamientos beneficiados supera los 100 vecinos―. Anuncia que habrá más convocatorias de ayudas parecidas a estas en los presupuestos del año que viene. “Somos 428 núcleos de población y 288 municipios”, recuerda. “Aspiramos a que haya cámaras en todas las localidades que así lo deseen”. Cada Ayuntamiento ha recibido una ayuda de 5.000 euros por cámara y la mayoría instalarán dos dispositivos. Cada cámara tiene un coste de puede oscilar entre los 10.000 y los 13.000 euros, a lo que hay que sumar el mantenimiento anual; con lo que la mayoría de Ayuntamientos tienen que aportar fondos propios para sufragar la instalación.

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Mucho territorio y pocos agentes

Responder a una emergencia en estos pueblos no siempre es fácil. La Guardia Civil es el cuerpo que tiene las competencias de seguridad ciudadana y aunque se ha intentado suplir la falta de agentes, en la actualidad hay 560 dedicados a estas tareas, pero hay que descontar los mandos, el Grupo de Investigación o los que estén en comisión de servicio. Son 29 los acuartelamientos de la provincia de Guadalajara. Cubren 288 municipios, de los cuales casi el 80% tienen menos de 200 habitantes. Lo peor está en la Sierra Norte y en la Comarca de Molina-Alto Tajo, una de las zonas más despobladas de España. Localidades como Valtablado del Río tienen el cuartel más cercano a 40 kilómetros, La Huerce lo tiene a 45 kilómetros o Gascueña de Bornova a 30 kilómetros. Un agente en activo cuenta que solo la casa cuartel de Azuqueca de Henares presta servicio al ciudadano las 24 horas del día en toda la provincia, aunque hay patrullas repartidas por toda la provincia.

Cuando surge una emergencia, hay que atenderla lo más rápidamente posible, pero el verdadero problema es si hay más de una. Ahí, “toca priorizar”, explica este agente, que lamenta la falta de efectivos que hay en la provincia y sobre todo en los entornos rurales. El destino tampoco es muy atractivo porque “pueden pasar turnos de ocho horas de trabajo donde no te encuentras a absolutamente nadie en la carretera”, recuerda este agente, que explica que el perfil de personal que actualmente hay en la provincia de Guadalajara, y más concretamente en el mundo rural, es de un oficial recién salido de la academia que busca completar el destino cuanto antes en busca de otro más atractivo laboralmente. Preguntado por su opinión sobre las cámaras de seguridad, cree que serán más para disuadir a los delincuentes, pero también reconoce que hay verdaderos profesionales del crimen a los que una cámara de seguridad no va a echar para atrás si quiere cometer, por ejemplo, un robo. Si el objetivo de este recurso es obtener imágenes de matrículas o descripciones de vehículos, en los robos cometidos por profesionales, recuerda este agente, se suelen emplear vehículos sustraídos que no guardan relación con estos delincuentes, con lo que las imágenes obtenidas por las cámaras de seguridad servirán de poco.

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