Póntelo fácil en abril: 11 recetas rápidas con conservas

Una sección mensual para solucionar las comidas y cenas del día a día, con consejos para sacar el máximo partido a cada preparación, ingredientes que facilitan la vida y platos de temporada

Frescura en cada mordiscoMònica Escudero

Empieza otro mes, con él una nueva semana y con ella otra sucesión de comidas y cenas que hay que preparar para alimentarnos de lunes a viernes, mientras trabajamos, estudiamos o cuidamos personas y hogares (a veces, todo lo anterior junto). Que no cunda el pánico: la nueva sección “póntelo fácil” está aquí exactamente para eso: ayudarte a optimizar recursos, tener a mano fórmulas, ingredientes o técnicas que nos ayudarán a comer bien sin dejarnos ni el sueldo ni la energía en ello.

Después de las recetas que saben a pasta -pero no son pasta- con las que nos estrenamos en marzo, seguimos con 11 propuestas para cocinar con las conservas que tengamos en la despensa. No hablamos de abrir una lata o un bote y meterle el tenedor; sino de acompañar su contenidos con verduras y hortalizas para hacer ensaladas o cremas rápidas, preparar untables que podemos usar como tal y como salsa, o guisos en los que nos beneficiarnos de diferentes maneras del trabajo que las conserveras han hecho por adelantado.

Además de recetas, cada mes daremos una lista “más fácil todavía” para cocinar una vez y comer varias, comprar congelados o embotados que formen parte de las diferentes recetas que vayamos a proponer. También habrá ideas para acompañarlos y completarlos, además de algunas sugerencias de fondo de despensa que pidan poco tiempo de cocción para esos momentos en los que la rapidez marca la diferencia. Todas las recetas son para cuatro personas, a no ser que se indique lo contrario (al final encontrarás buenos motivos para duplicar algunas y congelarlas o darles otros usos culinarios).

Ensalada de maíz con hierbas (y lo que haya en la nevera)

Una lata de maíz al natural es una base buenísima sobre la que montar una ensalada con lo que tengamos en la nevera; menos si tienes una cerveza y medio limón, en ese caso es el momento de ir a hacer la compra. La de la foto lleva cebolla dulce, hinojo y sus hojas, aguacate, champiñones, zanahoria, aceitunas y una vinagreta a base de limón, sal, pimienta y un puñado de hojas de perejil y menta. Cualquier lechuga, escarola o endivias, tomates, remolacha cocida, manzana, col laminada o brócoli rallado le quedarán bien; y si prefieres el vinagre al limón -o no te gusta la acidez- puedes modificar la vinagreta a tu gusto. Si no tienes hierbas puedes hacerla igual, pero usarlas como ingrediente -y no solo como aderezo- es una buena manera de dar salida a ese manojo antes de que se ponga pocho (más adelante hay otras ideas para cocinar con ellas).

Mantequilla de sardinas, limón y ajo asado

Puedes usarlas en muchísimos platos o comerlas con panMònica Escudero

Mezcla 125 gramos de mantequilla en pomada, una lata de sardinillas en aceite escurrida, un poco de ajo asado -si no te has acordado de poner uno en el horno la última vez que lo encendiste siempre puedes hacerlo a la sartén en versión rápida-, ralladura y zumo de limón al gusto, sal y pimienta. Mezcla todo bien y, si vas a tomarla a temperatura ambiente, déjala reposar un rato para que se mezclen los sabores. Puedes ponerla en una tostada con un par de huevos pochados, mezclarla con pasta o arroz codidos o aromatizar estofados, carnes a la plancha o pescados al vapor.

Tortitas de garbanzos, col y zanahoria con salsa de yogur

Empieza rallando tres zanahorias, ¼ de col o repollo -unos 300 gramos- y una cebolla y ponlas sobre un colador para que suelten el agua (sobre todo la cebolla). Aplasta con un tenedor o tritura un poco con una batidora un bote grande de garbanzos -unos 800 gramos sin escurrir- en un bol grande, con unas cucharadas de su líquido de cocción y especias al gusto, hasta que consigas una masa con trozos de garbanzo, e incluso garbanzos enteros, pero compactable. Añade al bol las verduras escurridas, integra amasando y prueba para ajustar el sazón. Deja reposar un rato la masa mientras preparas la salsa: mezcla un par de yogures griegos -o vegetales sin azucarar- con un poco de ajo picado o rallado, zumo o ralladura de limón, sal y las hierbas frescas o secas que te apetezcan y tengas a mano (si son secas, puedes preparar la salsa lo primero para que se hidraten). Solo queda hacer tortitas con la masa, pueden ser pequeñas tipo falafel o más grandes, y dorarlas por ambas caras en una sartén con un poco de aceite. Sirve con la salsa y listo.

Ensalada murciana, moje o mojete

Cebolleta y ensalada murcianaMÒNICA ESCUDERO

Un buen tomate entero pelado en conserva no solo sirve para preparar salsa: también puede convertirse en el protagonista de una ensalada como el moje o mojete murciano. Tenemos una receta con atún y otra con bacalao, pero la base es la misma; los tomates en cuestión, cebolleta, aceitunas, huevo duro, un poco de vinagre y una buena cantidad de aceite de oliva virgen para hacer barquitos con un buen pan de hogaza en el jugo que quede al fondo.

Paté de pimientos de piquillo y nueces

Inspirado en la muhammara siria, pero en versión vagoneta porque no hay que asar pimientos (ni tostar pan). Triturar dos botes grandes de pimientos de piquillo -unos 400 gramos- con 150 gramos de nueces peladas, un diente de ajo -o al gusto-, una cucharadita de comino, sal, chile, un chorro de aceite de oliva virgen y zumo y/o ralladura de limón. Probar, ajustar y dejar reposar en la nevera al menos una hora para que se asienten los sabores: hay que tener en cuenta que la potencia de los aderezos subirá en este proceso (más si se deja de un día para otro). Servir con palitos de verduras, pan tostado, regañás, sobre unos cogollos de lechuga o calabacines a la plancha.

Lentejas con mejillones en salsa de vieira

Una versión de esta receta en la que te saltas el sofrito de ajo y cebolla usando unos mejillones en conserva que ya lo llevan y venden en cualquier supermercado. Pon en una cazuela 800 gramos de lentejas cocidas con su líquido de cocción y la salsa de dos latas de mejillones de las alargadas, que pesan unos 125 gramos (reserva la carne). Si lo ves necesario añade un chorrito de agua, y deja que todo hierva suave entre tres y cinco minutos. Saca del fuego, sirve y pon los mejillones por encima, remata si quieres con unas piparras y un poco de su vinagre y a comer.

Crema de tomate concentrado, alubias y albahaca

Pela, trocea grandes y lleva a una cazuela con un chorrito de aceite dos cebollas amarillas (las más comunes). Deja que cojan color unos minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando. Mientras, separa y escurre dos cucharadas de alubias de un bote grande, de unos 700 gramos de peso bruto. Cuando la cebolla tenga color, añade 100 gramos de tomate concentrado y dale unas vueltas. Suma las alubias restantes con su líquido de cocción, 200 mililitros de agua o caldo y 400 de leche o bebida vegetal sin endulzar. Lleva a hervor a fuego suave unos cinco minutos. Retira del fuego, añade unas hojas de albahaca, tritura y corrige de sal y pimienta. Sirve con las judías reservadas, un poco más de albahaca picada, un chorrito de aceite y pimienta y disfruta caliente o del tiempo (si quieres servirla fría, recomiendo aligerarla con un poco más de líquido).

Espárragos blancos con vinagreta de encurtidos

Hay vida más allá de la mayonesaMònica Escudero

Una lata o un bote de buenos espárragos no necesita demasiado para convertirse en parte de una comida; pero si cuando los tienes lo primero que te viene a la cabeza como aliño es la mayonesa, aquí va otra buena opción. Para unos 600 gramos de espárragos, prepara una vinagreta con cuatro cucharadas de aceite, dos huevos duros picados -la textura de la yema de la foto se consigue pasándola por un colador de rejilla fina- y encurtidos al gusto. Yo usé pepinillos y aceitunas, y añadí un par de cucharadas de cebolla dulce también picada fina: para mí los encurtidos ya aportan suficiente vinagre, pero si quieres poner más, adelante. Aliña con sal, pimienta, pimentón o, si quieres, un poco de chile y listo para comer.

Curry de verduras y legumbres

Otra receta perfecta para dar salida a lo que tengas en la nevera, que se prepara rapidísimo con una rica salsa a base de leche de coco y el toque aromático del curry. Empieza pelando y cortando una cebolla en trozos grandes; ponla en una cazuela con aceite suave y ve preparando las demás verduras (un total de 800 gramos para unas seis raciones). Son bienvenidas casi todas: calabaza, berenjena, puerro, zanahoria, pimiento, col o coliflor o calabacín (si vas a usar varias, añadelas en este orden para que las que piden más cocción queden al punto, y también puedes añadir otras como guisantes descongelados o espinacas directamente, unos minutos antes de terminar la cocción). Cuando tengan un poco de color, baja el fuego y añade el curry para que se despierten sus aromas; puedes usar la versión en pasta, en polvo, indio, tailandés o lo que tengas; la idea es ponernos las cosas fáciles y usar lo que tengamos a mano. Añade una lata de 400 mililitros de leche de coco -normal, sin endulzar- y la mitad de la misma lata de caldo de verduras o agua con un poco de miso, salsa de soja o caldo concentrado de buena calidad. Deja hervir todo unos cinco minutos, destapado y a fuego medio, y añade otros 800 gramos de legumbres cocidas. Deja hervir todo entre tres y cinco minutos más y listo. Puedes añadirle pollo, gambas, tofu o pescado, y comerlo tal cual o con una base de arroz integral, cuscús o similar. Unos cacahuetes picados y un poco de lima le darán un contraste delicioso, y si tienes cilantro, menta, perejil, hojas de zanahoria o tallo de cebolleta, no dudes en añadirlos.

Huevos rellenos de atún, bonito o melva

Huevos rellenos para todos los gustosANA VEGA 'BISCAYENNE'

Fáciles, buenísimos, y tan evidentes que a veces se nos olvida que existen (y en todo lo que los podemos convertir). Ocho huevos -dos por persona- cocidos diez minutos y enfriados, unos 200 gramos de atún, melva o bonito escurridos y un poco de mayonesa casera o comprada, aguacate aplastado o triturado, yogur denso o queso quark sentarán la base. A partir de aquí, puedes añadir al relleno encurtidos o aceitunas, alguna salsa picante, perejil, cebolleta y tomate en daditos o anchoas picadas. Si no quieres usar ningún añadido, cocina el huevo siete u ocho minutos para que la yema quede un poco líquida -sin que se destruyan al pelarlos- y servirá como amalgamante. Ponlos encima de una ensalada con una base de cereal o legumbre y hojas verdes y tendrás un plato único apañadísimo.

Cardo, borraja o pencas de acelga con almendras

Rico y sin empapuzarseMiriam García Martínez

Aunque normalmente se hace con cardo y es típico de Navidad, hay muchos motivos para adaptar este estofado exprés a otros ingredientes o momentos del año. Partiendo de una verdura embotada lo tendrás listo en pocos minutos, y está buenísimo. Sigue esta receta de mi compañera Miriam García a partir del punto tres, con cardo, borraja o pencas de acelga al natural -suelen tener sal, prueba antes de añadir más- como protagonistas (como caldo de cocción para la salsa, usa el de la misma conserva). Puedes hacerlo perfectamente sin jamón si no lo comes, o cambiarlo por cecina, bacon, panceta o papada curada.

Ensalada de patata con espinacas, alcachofas, tomate semiseco en aceite y anchoas

Para empezar, pela y trocea cuatro patatas medianas, y cuécelas unos 15 minutos en un cazo con agua con un poco de sal (o al microondas siete u ocho minutos, como te contamos aquí). Mientras, escurre bien una lata o un bote -unos 200 gramos peso neto- de alcachofas y córtalas en cuartos. Corta en tiras o pica unas 12-16 mitades de tomate semiseco y mezcla con las alcachofas y unas cinco cucharadas de su aliño si son en aceite de oliva (si es de girasol, recupera las hierbas con una cuchara o un colador fino y añade aceite de oliva). Si quieres darle un punto de acidez añade un poco de tu vinagre favorito, y ajusta de sal; para ambas cosas mejor prueba antes ya que tanto las alcachofas como el tomate aportan lo suyo. Mezcla con las patatas bien escurridas pero aún un poco calientes, para que el aliño penetre bien. Cuando estén a temperatura ambiente, añade 150 gramos de hojas pequeñas de espinaca, remueve bien, pon un poco más de aceite si es necesario y sirve con unas anchoas por encima.

Más fácil todavía

  • La crema de tomate y el curry de verduras y legumbres aguantan perfectamente la congelación: prepara el doble y guárdalos con la fecha marcada (la cinta de carrocero es perfecta para marcar tápers y otras superfícies que no queramos manchar con rotulador permanente). Si te sobra albahaca, también puedes llevarla al congelador; mezclada con aceite conservará mejor su color y textura. 

 

  • Prepara el doble de paté de pimientos de piquillo y nueces y convierte la segunda mitad en una salsa para pasta o vinagreta para tomar con una ensalada de arroz integral o verduras al vapor. Para lo primero, ponle un poco de aceite y manteca con agua de la cocción hasta conseguir una textura cremosa; para lo segundo, alárgala también con aceite y zumo de limón o vinagre. 

 

  • Cada vez que cuezas huevos para una receta, pon algunos más (o mientras estás trasteando en la cocina, cocinando cualquier otra cosa). Son una de las preparaciones más saludables y versátiles que puedes tener a mano: además de rellenarlos como proponemos hoy, puedes darles salida en ensaladas, cremas de verduras, bocadillos o tostadas, o triturarlos con queso fresco, limón y aromáticas o especias para hacer una salsa. Solo tienes que  cocerlos 10 minutos, cortar la cocción con agua fría, guardarlos en la nevera y si vas a tomarlos a temperatura ambiente, sacarlos un rato antes de comerlos para que se templen. Si se olvida, ponlos unos minutos en agua caliente y solucionado. 

 

  • Si te gusta cocinar con hierbas frescas, la próxima vez que vayas a comprar un puñado de albahaca, menta o tomillo, piensa en comprar una planta en su lugar: por poco arte que tengas, seguro que durarán más (a no ser que necesites mucha cantidad). Si la maceta reventona se muere muy deprisa, intenta separarla en varias macetas la próxima vez y verás como, al tener más espacio y más tierra, crecen. 

 

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