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Un parche para conseguir que las vacunas sean más baratas y accesibles

El ingeniero biomédico Mark Kendall ha desarrollado un dispositivo que permite prescindir de jeringuillas y refrigeración. Esta innovación le ha valido ser uno de los laureados de los Premios Rolex a la Iniciativa.

La administración de vacunas es, desde hace décadas, una de las actuaciones más eficaces para evitar enfermedades infecciosas. Como señala la Organización Mundial de la Salud, en la actualidad disponemos de más de 20 de ellas que logran prevenir otras tantas enfermedades que pueden ser mortales. Sin embargo, su distribución no es igual en todas las partes del mundo. Su transporte y conservación, que a menudo requiere de refrigeración, dificulta su reparto y almacenamiento en distintos países, en especial en las zonas rurales. De la misma forma, su administración debe ser realizada por personal médico cualificado. Mark Kendall, un ingeniero biomédico australiano, ha ideado un dispositivo que permite salvar esos dos escollos.

Kendall parecía destinado a dedicarse a la ingeniería espacial, pero decidió aplicar sus conocimientos a la ciencia médica. Sus conocimientos en el campo de la mecánica de fluidos resultaron fundamentales para su creación. Un colega de profesión le animó a investigar en las posibilidades de administrar vacunas de una manera más sencilla que las prácticas habituales. A medida que avanzaba en su trabajo, Kendall fue consciente de la necesidad de poder alcanzar las células debajo de la piel, ya que de esa manera la respuesta inmunológica es más intensa con una menor dosis. El resultado de esas investigaciones es el Nanopatch, un parche de apenas un centímetro cuadrado que utiliza más de 20.000 microproyecciones invisibles al ojo humano. Por este proyecto logró ser uno de los laureados de los Premios Rolex a la Iniciativa en 2012.

Aplicación de uno de los dispositivos WearOptimo, que permiten transmitir las constantes vitales del paciente en tiempo real.
Aplicación de uno de los dispositivos WearOptimo, que permiten transmitir las constantes vitales del paciente en tiempo real.

Un dispositivo del tamaño de una uña

El Nanopatch permite inmunizar contra enfermedades infecciosas como la gripe o la polio de la misma forma que la administración tradicional de vacunas, pero solventa los grandes problemas de su distribución y almacenamiento. No requiere refrigeración, ya que la vacuna se añade al parche en forma de una capa en seco, lo que hace más sencillo su almacenamiento en lugares en los que no existe el suministro eléctrico o es inestable.

La administración del Nanopatch también simplifica su proceso, ya que no es necesario tener conocimientos médicos para ello. A través de un pequeño aplicador, el parche se adhiere a la piel. Kendall realizó con éxito pruebas de campo con el Nanopatch en zonas rurales de Nueva Guinea, y comenzó a colaborar con la OMS y la Fundación Gates para aplicar su invención a la vacunación contra enfermedades como la gripe o la polio.

Nueva aplicaciones

El éxito logrado con el Nanopatch ha llevado a Kendall a utilizar un sistema similar para otros usos médicos. Tras ser testigo de cómo un familiar sufría dos infartos, decidió aplicar sus conocimientos para crear un parche permanente que mide las constantes vitales. Esa idea ha sido el germen de WearOptimo, una serie de dispositivos que, en forma de un pequeño parche adherido a la piel, ocultan sensores electrónicos capaces de medir la frecuencia cardíaca o el nivel de hidratación, y que se transmiten al teléfono del paciente o su médico, de manera que puedan estar monitorizados en tiempo real.

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