La ballena blanca de la Cosa Nostra

Matteo Messina Denaro, el último gran mafioso siciliano, lleva fugado 27 años. Considerado un capo de capos, es la gran obsesión de magistrados y policías en Italia

  • 26 de abril de 1962
  • Edad: 58 años
  • Castelvetrano, Italia
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Los cementerios dicen a veces más de las sociedades condenadas al silencio que el bullicio de sus calles. La tumba de Lorenzo Cimarosa, un pequeño empresario de Castelvetrano (Sicilia) que rompió el muro de la omertà en torno al hombre más buscado de Italia, amaneció destrozada hace poco más de un año. Nadie se esforzó en buscar a los culpables. No hacía falta. Desde su modesta lápida, con inscripciones familiares que recuerdan su valor y valentía en el último año de su vida, puede verse reflejado el sol de la tarde en el ostentoso y lujoso panteón de la familia Messina Denaro. Don Ciccio, el patriarca, fue un capo mafioso que vivió y murió huido de la justicia. Comandó con mano de hierro cuando fue invisible y la policía solo pudo encontrarlo cuando ya había muerto. Una inspiración perfecta para lo que habría de vivir su hijo, Matteo Messina Denaro, autor de una cincuentena de homicidios —incluidos niños y mujeres embarazadas— y de los atentados más sangrientos de la Cosa Nostra en los años noventa del siglo pasado. Hoy dirige su organización mafiosa escondido en algún lugar del mundo 27 años después de desaparecer. Su caza se ha convertido en una cuestión de Estado.

Tumba de Lorenzo Cimarosa, en el cementerio de Castelvetrano (Sicilia).
Tumba de Lorenzo Cimarosa, en el cementerio de Castelvetrano (Sicilia).Gianni Cipriano

El viejo Lorenzo Cimarosa no fue nada de eso. Tuvo solo la mala fortuna de emparentarse en los años noventa con Rosa Filardo, una prima de la familia que controlaba los negocios de la Cosa Nostra en la provincia siciliana de Trapani. En el álbum de boda que corre por casa, un viejo caserón en una finca con caballos que gestiona su hijo Giuseppe, aparece junto a un tipo alto, delgado y con un blazer cruzado. Matteo Messina Denaro no fue a la iglesia ese día, venía de ser interrogado en la comisaría. Se presentó directamente en el restaurante y se fotografió con la pareja de recién casados. Guapo, carismático y algo misterioso. Nunca más volvieron a cruzarse en su camino. Cimarosa, en cambio, se vio arrastrado a poner al servicio de aquel hombre y su fuga la pequeña empresa de construcción de la familia. El clan mafioso le abrazó primero, le exprimió y terminó abandonándole cuando fue encarcelado. Cimarosa murió años después mientras cumplía arresto domiciliario en su casa en las afueras del pueblo, algo destartalada y donde en 2013 se abrió la única grieta en la omertà en torno al gran capo.

Giuseppe Cimarosa posa en el centro de hípica donde trabaja, en Castelvetrano.
Giuseppe Cimarosa posa en el centro de hípica donde trabaja, en Castelvetrano.Gianni Cipriano

Cimarosa se convirtió en 2013 en el primer pentito [arrepentido en el léxico de la mafia] del entorno del capo de Castelvetrano. Su hijo Giuseppe (37 años), que arrastra la carga de aquel pasado, empujó al padre a cambiar de bando la última vez que terminó entre rejas. “Fuimos a verle a la cárcel. Nos sentaron en una sala solos. Yo estaba muy enfadado, odiaba ese mundo. Pero nos dijo que había empezado a hablar con los magistrados. Cuando salimos, ya todo el pueblo sabía que había empezado a colaborar”, recuerda su hijo. Condenaron a media familia Messina Denaro, se incautaron de decenas de bienes. Todavía ahora hay arrestos semanales gracias a aquella confesión. “Elegimos la libertad”, recuerda Giuseppe, mientras por el salón asoma su abuela, la persona que ayudó a nacer a Messina Denaro hace 58 años. Aquí el gánster sigue siendo un héroe y ellos, solo unos apestados.

Álbum familiar de la boda de los padres de Cimarosa. A la derecha, con gafas de sol, Matteo Messina Denaro.
Álbum familiar de la boda de los padres de Cimarosa. A la derecha, con gafas de sol, Matteo Messina Denaro.Gianni Cipriano

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Castelvetrano (30.893 habitantes), un pueblo de la provincia de Trapani cuyo Ayuntamiento ha estado intervenido durante años por delitos de mafia, es a las cinco de la tarde un erial. Los balcones cerrados, las calles vacías. En el centro comercial, construido con dinero aportado por la organización mafiosa, un comerciante resume un siglo de historia criminal. “Son todo inventos de la prensa”. En este pueblo todos los negocios tienden a ser efímeros, lamenta en su despacho el alcalde, Enzo Alfano (Movimiento 5 Estrellas). Al fondo de un callejón, un edificio humilde, algo desvencijado y amarillento, esconde los secretos de la familia más escurridiza de la historia de la Cosa Nostra. Hoy aquí solo vive una anciana. Pero vio nacer y crecer al gánster, último heredero del clan de los Corleoneses, autores intelectuales de los atentados en los años noventa que terminaron, entre otros, con la muerte del juez Giovanni Falcone —junto a su escolta y esposa— y su adjunto, Paolo Borsellino, solo 57 días después.

Messina Denaro, también apodado U’Siccu (El Seco) o Diabolik, es un fantasma desde que en 1993 se esfumó tras unas vacaciones en Forte dei Marmi (Toscana) cuando ya pesaban sobre él acusaciones y condenas por delitos de asociación mafiosa, atentados, robos, tenencia de explosivos o una cincuentena de homicidios. Incluido el de un niño de 13 años, hijo de un mafioso, al que disolvieron en ácido nítrico tras un secuestro de 779 días para evitar que su padre colaborarse con la justicia. Hoy vive completamente sumergido y tiene una hija nacida en 1996 a la que jamás ha visitado y que ha preferido alejarse de su familia en Castelvetrano. En el pueblo, donde el capo ha dado órdenes de que no se extorsione a comerciantes, nadie osa pronunciar todavía las tres palabras que articulan su nombre en voz alta. Es mejor un gesto, mirar al cielo, bajar la voz. Aunque casi nadie sepa ya qué aspecto tiene hoy realmente.

Un hombre pasea por una calle de Castelvetrano.
Un hombre pasea por una calle de Castelvetrano.Gianni Cipriano

El retrato robot de Messina Denaro está hecho de objetos olvidados en zulos, fantasías sobre una posible cirugía facial en clínicas brasileñas y viejos testimonios que le acompañaron en sus días de furia, terror y lujo. Totò Riina, su gran padrino corleonés (fallecido en un hospital penitenciario en 2017), siempre vio en él al más listo de sus ahijados, pero le afeaba desde la cárcel que se ocupase más de sus negocios que de la Cosa Nostra. Siempre fue un verso libre, nunca quiso enredarse en los asuntos de otros. Uno de los investigadores que lo sigue desde hace años retrata así al personaje. “Es alguien leído, le gusta la literatura clásica. Le gusta el latín y el griego. Pero también los videojuegos [en una de las redadas se encontró una PlayStation a través de la que también se comunicaba con sus colaboradores]. Fuma cigarrillos Merit, le gusta el perfume, la ropa cara y los automóviles de alta gama. Posee inclinaciones liberales anarquistas y ningún interés en gobernar la organización, como sí lo tuvieron Giovanni Brusca [el hombre que pulsó el detonador de la bomba que mató en 1992 al juez Giovanni Falcone] o Bernardo Provenzano [jefe de la Cosa Nostra desde 1995 hasta 2006, cuando fue detenido tras 43 años fugado]”, apunta esta fuente.

Giuseppe Cimarosa pasea hacia la tumba de su padre en el cementerio de Castelvetrano.
Giuseppe Cimarosa pasea hacia la tumba de su padre en el cementerio de Castelvetrano.Gianni Cipriano

La captura de Messina Denaro, que sufría estrabismo y según el rastro de la investigación estuvo en Barcelona en 1994 para operarse en la clínica Barraquer, es hoy la gran obsesión del Estado italiano. La policía no ha vuelto a verle desde 1988, cuando fue interrogado como testigo en la comisaría de Castelvetrano y aseguró que era un simple agricultor. “Les dijo que se divertía con su trabajo, que no tenía nada que ver con la mafia. Fue la última vez que la policía tuvo contacto con él. No hay fotos, huellas dactilares, no se conoce el timbre de su voz”, señala el periodista Lirio Abbate, que acaba de publicar U’Siccu, un libro que arranca con aquella declaración y que profundiza en las relaciones de interés mutuo que mantuvo durante años con hombres del Estado. Sin ellos, ninguna fuga hubiera durado tanto.

No hay fotos, huellas dactilares, no se conoce el timbre de su voz
Lirio Abbate, periodista

La policía detiene regularmente a empresarios, políticos o magistrados acusados de formar parte de su red delictiva casi tres décadas después de su desaparición. Giuseppe Grigoli, considerado el rey de los supermercados en Sicilia, fue detenido en 2013 por sus vínculos con el capo. Le confiscaron 12 empresas y 700 millones de euros que conducían al jefe mafioso. Pero los intereses de Messina Denaro, máximo representante de lo que el periodista experto en el tema Rino Giacalone llama la “mafia burguesa”, abarcan también el sector inmobiliario en el norte de Italia, la energía eólica en toda la isla y las apuestas online. El diabólico entramado societario, una centrifugadora industrial de capitales, jamás permite localizarle. Los arrestos del clan son callejones sin salida, por eso fue tan importante el testimonio de Cimarosa. “El día que cojan a Messina Denaro tampoco dirá ni una sola palabra. Trapani y Agrigento son zonas muy duras. No son como Palermo, donde detienes a un mafioso y al cabo de poco tiempo hay dos arrepentidos que cantan. Allí no”, explica un magistrado palermitano.

Parque eólico de la localidad siciliana de Fulgatore. Messina Denaro invirtió parte su fortuna en este sector.
Parque eólico de la localidad siciliana de Fulgatore. Messina Denaro invirtió parte su fortuna en este sector.Gianni Cipriano

El gran capo es hoy la ballena blanca, el Moby Dick de la novela de Herman Melville que a veces emerge a la superficie para coger aire y a la que en 27 años nadie ha sido capaz de clavar el arpón. Cada cierto tiempo el Estado confía la misión a un nuevo capitán Ahab, que generalmente termina exhausto y se jubila o es trasladado a otro departamento sin la cabeza del capo. La última planta de una mole de hormigón y cristal en las afueras de Roma esconde el despacho de la persona que más horas dedica al día a la persecución del fugitivo. Prohíbe revelar su identidad ni el cargo. Viste un traje de rayas azules y grises y no permite grabar la conversación. Al empezar la entrevista, descarta la posibilidad de enfrentarse a un muerto. “Claro que está vivo. No hay nada que nos haga pensar lo contrario. Se habrá puesto enfermo y se habrá tratado, por supuesto. Como lo hizo Provenzano, que se fue dos veces a la Costa Azul a curarse un cáncer. No con su nombre, claro”.

La Cosa Nostra

  • Gaetano Badalamenti 1974

    Totò Riina se convierte en el jefe de los corleoneses tras el arresto de Luciano Liggio, su predecesor. Enseguida empieza una guerra contra el clan de los palermitanos por el control de la organización de la Cosa Nostra, que entonces ostentaba Gaetano Badalamenti.

  • Michele Greco 1978

    Riina logra que Badalamenti sea expulsado del vértice de la Comisión (la cúpula de la Cosa Nostra) y desata una tormenta de traiciones, chivatazos y asesinatos que derivará en la segunda guerra de la Cosa Nostra. El jefe de la Comisión pasará a ser Michele Greco, que respaldará a Riina.

  • 6 de enero de 1980

    Riina comprende que sus negocios pasan por la política. Se alía con Vito Ciancimino, alcalde de Palermo, y liquida a varios de sus adversarios políticos. El más conocido fue Piersanti Mattarella, entonces presidente de la Región de Sicilia, y hermano del actual presidente de la República de Italia, Sergio Mattarella. Fue asesinado el 6 de enero de 1980.

  • 11 de mayo de 1981

    Comienzan los asesinatos de familias palermitanas ordenados por Riina que derivaron en la muerte de más de 200 miembros de la facción Bontate-Inzerillo-Badalamenti. Solo entre la primavera de 1981 y el otoño de 1983 mueren o desaparecen 1.700 rivales.

  • 1982

    La Comisión de la Cosa Nostra se renueva y pasa a estar presidida por Totò Riina y compuesta únicamente por sus hombres afines. El resto de rivales tiene que emigrar, principalmente a EE UU. Riina comienza una guerra contra el Estado italiano que terminará perdiendo.

  • 3 de septiembre de 1982

    La Cosa Nostra asesina al general y prefecto de Palermo Carlo Alberto dalla Chiesa, en la Via Carini de la capital siciliana. Su esposa y él fallecen tras ser acribillados por hombres armados con AK 47. Totò Riina es el autor intelectual del atentado.

  • 30 de junio de 1988

    Matteo Messina Denaro, un joven que dice ser solo un agricultor, declara como testigo en la comisaría de la ciudad siciliana de Castelvetrano. Tiene 20 años, pero ya es uno de los elegidos de la Cosa Nostra para participar en los atentados más sangrientos de la historia. Es la última vez que pisa una dependencia policial.

  • 23 de mayo de 1992

    La Cosa Nostra de Riina asesina al juez Giovanni Falcone en un sangriento atentado. Fallecen el juez antimafia, su esposa y varios escoltas al estallar los explosivos colocados bajo una autopista sobre la que pasan sus vehículos El 19 de julio de ese año hará lo mismo con su adjunto, Paolo Borsellino. Es la declaración de guerra al Estado y el inicio de la decadencia de la Cosa Nostra.

  • Leoluca Bagarella 1993

    Riina es arrestado mientras viaja de copiloto en un coche al lado de su casa. Lleva huido de la justicia 30 años, desde 1963. Leoluca Bagarella toma el mando de los corleoneses hasta 1995, cuando es detenido.

  • Verano de 1993

    Matteo Messina Denaro, el ahijado preferido de Riina, el heredero que siempre le hubiera gustado tener, desaparece del mapa después de unas vacaciones en Forte dei Marmi. De Castelvetrano, siempre ha sido considerado uno más del clan de los corleoneses.

  • Bernardo Provenzano 1995

    Tras el arresto de Bagarella, Bernardo Provenzano, histórico lugarteniente de Riina, toma el mando de la organización y comienza la famosa estrategia de la sumersión. El ruido, las bombas y la guerra contra el Estado habían destrozado a la Cosa Nostra. Toca volver al silencio y a los negocios.

  • 11 de abril de 2006

    Después de 43 años huido de la justicia, el gran capo dei capi es hallado escondido en una finca cerca de Corleone. El arresto de Provenzano pone fin a una era y demuestra que los grandes capos jamás se alejan de su territorio. La policía solo tuvo que seguir la entrega de la ropa limpia que llegaba desde su residencia familiar.

  • Totó Riina 17 de noviembre de 2017

    El capo dei capi más importante de la historia de la Cosa Nostra, Totò Riina, muere en un hospital penitenciario de Parma. Seguía siendo el gran jefe de la organización. Buscarle sustituto será una tarea imposible. Matteo Messina Denaro atesora a estas alturas el mayor pedigrí de la organización, pero no parece interesado.

  • Settimo Mineo 29 de mayo de 2018

    El órgano directivo de la mafia siciliana vuelve a reunirse en mayo de 2018 por primera vez desde 1993. El nuevo dirigente será Settimo Mineo, un joyero relativamente conocido en Palermo con un viejo historial como padrino de la mafia siciliana. El 3 de diciembre del mismo año es detenido en la operación Cupola 2.0. Por su historia y hoja de servicios a la Cosa Nostra, la autoridad recae en Matteo Messina Denaro, aunque se desconoce si la cúpula de la organización ha tenido tiempo de reorganizarse.

El elefante en el salón de la Cosa Nostra

Salvatore Totò Riina, el último gran capo dei capi de la organización, el hombre que diseñó el periodo de los atentados contra el Estado italiano y abrió la guerra interna que dejó unos 1.700 muertos y el éxodo de varias familias a EE UU en los años ochenta, murió el 17 de noviembre de 2017. La Cosa Nostra intentó reorganizarse, volvieron algunos exponentes del otro lado del Atlántico y salieron en libertad viejos jefes encarcelados. En diciembre de 2018 se celebró una reunión para replantear la cúpula de la organización y proclamaron nuevo capo al viejo Settimo Mineo (80 años). Pero la policía interceptó la reunión y le detuvo a él y a 56 personas más. Ni siquiera ahí estaba Messina Denaro, que nunca tuvo ningún interés en ponerse al frente de la organización pese a gozar del prestigio y el respeto para hacerlo.

Messina Denaro es hoy también un elefante en el salón de la Cosa Nostra. Su magnetismo mediático atrae peligrosamente los focos, pero jamás le han dejado caer. Uno de los fiscales que lleva más años investigándole aporta los motivos de esa fidelidad en su despacho en Palermo. “Cualquier empresa le habría despedido: representa un problema, atrae los focos. Es la gran diferencia entre esta organización y el resto del mundo: es un lazo de sangre. Su familia sabe que está permanentemente vigilada, los hermanos han sido arrestados, el resto vive en un Gran Hermano las 24 horas del día. ¿Qué haría usted? Yo lo entregaría. ‘Estupendo, ya está bien, aquí lo tenéis, dejadnos en paz y que las nuevas generaciones crezcan tranquilas’. Pero en realidad es el Estado el que sufre en esta tensión. Es la gran diferencia cultural. No es dinero ni poder, es la fuerza de un vínculo formado en un pacto de honor que se retrotrae a los Badalamenti, a los Busceta, a los Riina…”.

Los Messina Denaro fueron los guardeses durante años de la familia D’Alì, propietarios de la Banca Sicula (Antonio, uno de los hijos, fue también senador de Forza Italia y secretario de Estado del Ministerio del Interior). Hoy el capo es el último eslabón en libertad de una organización que sembró el caos en Italia y desafió al Estado con una tormenta de plomo y sangre jamás vista. Los Corleoneses se fiaron de él para poner a salvo gran parte de la fortuna amasada. También para custodiar los secretos más preciados del archivo de Riina sobre la promiscuidad con los Gobiernos y las famosas negociaciones. En su viaje al final de la noche tuvo la protección de decenas de hombres del Estado y sufrió todo tipo de vicisitudes. Incluso un cambio de moneda poco favorable en enero de 2002. “Perdió mucho dinero con el paso de la lira al euro”, explica uno de los carabinieri que se ocupa de este caso en Trapani. Pero sobrevivió.

Panteón familiar de los Messina Denaro, en el cementerio de Castelvetrano.
Panteón familiar de los Messina Denaro, en el cementerio de Castelvetrano.Gianni Cipriano

El fiscal general antimafia, Federico Cafiero de Raho, no oculta ya que la caza de Messina Denaro es una prioridad para Italia. Una fuga de 27 años solo puede interpretarse como un fracaso. “Un Estado que puede arrestar a un fugitivo así es un Estado fiable. Y lo estamos dando todo. De vez en cuando nos acercamos, ha sucedido muchas veces. Sin embargo, es como si el sujeto consiguiese percibir la investigación por su experiencia. Pero un fugitivo como él, que sigue desempeñando un rol de alto nivel en la organización, tiene por fuerza que estar en el territorio de vez en cuando. Sabemos con certeza que no vive habitualmente cerca de su casa, pero vuelve. Un capo que no lo hace no puede ser un capo”. Siempre ha sido así.

ROME, ITALY - 21 FEBRUARY 2020: Federico Cafiero De Raho (68), the Italian national Anti-Mafia and Counter-Terrorism Public Prosecutor, poses for a portrait in his office in Rome, Italy, on February 21st 2020.

Described as “the last Mohican of the old mafia”, Matteo Messina Denaro (57) is one of the world’s most wanted fugitives, who has been in hiding since 1993. He was once considered a candidate to be the Sicilian mafia’s boss of bosses after the deaths of Bernardo Provenzano in 2016 and Salvatore Riina in 2017. He was born into the Denaro Family (a well-known Mafia family) in Castelvetrano in the province of Trapani, Sicily. 
Matteo Messina Denaro, who infamously claimed: “I filled a cemetery all by myself”, has apparently kept up his luxurious lifestyle, thanks to his several bankrollers who, according to prosecutors, include politicians and businessmen. Investigators have long claimed that the boss, wanted for more than 50 murders, is being shielded by powerful Freemasons in Trapani.

“Tiene la capacidad de ser invisible”

El magistrado confía en resolver uno de los casos más difíciles a los que ha hecho frente la justicia italiana. "Messina Denaro tiene una gran capacidad de hacerse invisible", apunta.

Don Ciccio, el padre de Matteo Messina Denaro, apareció muerto el 30 de noviembre de 1998 en un bosque de Castelvetrano. Después de ocho años fugado, falleció a causa de un infarto, un privilegio para los de su estirpe en aquellos tiempos. Su hijo vivía ya entonces escondido con él. Le adoraba. Decidió vestirlo de punta en blanco y abandonar su cadáver impoluto para que la policía lo recogiese. Una forma de respeto y la única manera de que la familia pudiese honrarlo y celebrar un funeral. Pero también la última burla al Estado y a su incapacidad para encontrarle durante todo aquel tiempo. Cada año, Il Giornale di Sicilia publica puntualmente una esquela que siempre termina con la firma: “I tuoi cari [tus seres queridos]”. Nadie duda de quién la encarga. Al principio eran más largas, citaba a los poetas y filósofos griegos que adora. Hoy sigue pagándola anualmente, pero se han vuelto más sencillas y escuetas. Dicen en los despachos que es porque el cerco aprieta. Pero es la misma canción desde hace casi tres décadas.

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