EE UU se niega a investigar las fosas comunes de Afganistán
La ONG que el pasado febrero denunció la existencia de dos fosas comunes recientes en las proximidades de Mazar-i-Sharif y Shibargan (al norte de Afganistán) ha condenado esta semana la negativa de EE UU, Afganistán y la ONU a investigar y proteger esos lugares. Su informe preliminar, difundido el 2 de mayo de este año, fue la primera confirmación independiente de la muerte de cientos de talibanes y miembros de Al Qaeda que se habían habían rendido a la Alianza del Norte en Kunduz a finales del pasado noviembre. Ayer la ONU confirmó esas muertes. La revista Newsweek cuestiona esta semana la responsabilidad de EE UU por el trato que sus aliados afganos dieron a los prisioneros.
Médicos por los Derechos Humanos (PHR, en sus siglas en inglés) pide 'una investigación criminal inmediata bajo los auspicios del Consejo de Seguridad de la ONU para determinar el número de cuerpos enterrados en las fosas, las circunstancias de su muerte, y los posibles autores'. La ONG considera que 'son datos esenciales para iniciar el proceso de exigencia de responsabilidades'.
Sin embargo, según Newsweek, la ONU ya ha elaborado un informe confidencial. Aunque ningún portavoz ha explicado por qué no se ha hecho público, unas declaraciones del presidente afgano, Hamid Karzai, tras su reelección el pasado junio, pueden dar una pista: 'La justicia es de momento un lujo en Afganistán'.
Secreto a voces
En cualquier caso, la existencia de las fosas comunes no ha sido ningún secreto desde su localización por PHR. De hecho, durante un reciente viaje a la zona de esta reportera, fueron funcionarios de la ONU los que señalaron su localización e incluso facilitaron algunas fotografías.
En la fosa de Mazar, situada cerca del aeropuerto, los restos humanos de la última matanza se superponen a otros anteriores, como si los responsables hubieran querido esconder así su tropelía. Restos descompuestos y huesos de diversas partes del cuerpo han sido desenterrados por perros de la fosa menos profunda y se encuentran salpicados con trozos de ropa y explosivos sin estallar. Según los testimonios recogidos por PHR, 'los restos pertencen a talibanes paquistaníes'.
'Tras la rebelión de Qala-i-Janghi, paralizamos todos los transportes', contestó a esta informadora a modo de justificación por lo ocurrido el general Fawzi, número dos del cabecilla regional Abdul Rashid Dostum.
Un periodista británico presentó el pasado junio un vídeo de la fosa cercana a Shibargan, en el desierto de Dashti-i-Leili. El reportero aseguró que tres testigos estaban dispuestos a testificar ante un tribunal internacional que soldados estadounidenses 'torturaron a algunos prisioneros y no hicieron nada para imperdir la matanza'.
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