La vida en un hilo de Laura Pausini y Leticia Sabater

La promoción del documental sobre la italiana recibió hace días un impacto imprevisto: Leticia Sabater insinuando en ‘Socialité' haber sido la artífice del primer éxito de la italiana

Laura Pausini, en una rueda de prensa de Eurovisión, festival que copresenta este año.ALESSANDRO DI MARCO (EFE)

De mi comunión hace ya más de 40 mayos, guardo dos recuerdos. El primero, la rotunda negativa a mi deseo de celebrarla vestida de almirante que me enseñó antes y mejor que ningún tratado de Spinoza que el libre albedrío no era más que una ilusión. El segundo, la expresión del catequista cuando tras un capciosísimo “¿quién es la mujer más bella y pura?” un niño respondió no con un dogma de fe sino con una verdad empírica: ...

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De mi comunión hace ya más de 40 mayos, guardo dos recuerdos. El primero, la rotunda negativa a mi deseo de celebrarla vestida de almirante que me enseñó antes y mejor que ningún tratado de Spinoza que el libre albedrío no era más que una ilusión. El segundo, la expresión del catequista cuando tras un capciosísimo “¿quién es la mujer más bella y pura?” un niño respondió no con un dogma de fe sino con una verdad empírica: Raffaella Carrà.

Del fervor con el que España acogió a la italiana en los setenta habló esta semana Laura Pausini, su heredera in pectore, en La matemática del espejo y en La Noche D, y en ambos programas fue obsequiada con una peluca rubia. Así de predecible resulta la promoción de Laura Pausini: un placer conocerte. Un documental que al estilo de la deliciosa La vida en un hilo de Edgar Neville, donde Conchita Montes descubría cuán feliz habría sido de haberse subido al taxi adecuado, nos muestra la vida desvaída de Laura Pausini de no haber ganado el Festival de San Remo con La soledad, el himno del que, en un giro imprevisible de los acontecimientos, la simpar Leticia Sabater asegura ahora ser responsable y así lo ha declarado a Socialité harta de no recibir el crédito que cree merecer.

A la luz de estas declaraciones este simpático documental que dejará indiferentes a los ajenos al pausinismo y embelesará a sus seguidores, pide a gritos una segunda parte. Una en la que sea la Sabater quien arrase con La soledad, gane el Globo de Oro y llegue al Pala Alpitour del brazo de Mika para presentar Eurovisión mientras la italiana se convierte en un icono trash entre Polvorrones, Salchipapas, montajes inverosímiles y reconstrucciones de himen. Ojalá algún moderno Neville la haga posible.

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