Olivier Jacob, o cómo sobrevivir al cáncer tras 8 años gracias a las terapias CAR-T

El mieloma múltiple es el segundo cáncer más común en la sangre después del linfoma. Un equipo de investigación del hospital Clínic de Barcelona ha desarrollado una terapia pionera en Europa que logra la remisión y cronificación de la enfermedad en gran parte de los pacientes

Desde hace ocho años, Olivier Jacob planifica su vida a corto plazo. Lo hace desde que le diagnosticaron un mieloma múltiple, el segundo cáncer más común en sangre: “Te das cuenta de que lo inmediato es lo más importante. Hoy estoy aquí; mañana no se sabe”, resume. Jacob probó todo tipo de tratamientos convencionales, desde duras sesiones de quimioterapia hasta el trasplante de médula ósea. Ninguno funcionó. Pero hace apenas un año y medio se abrió un nuevo camino ante él: su hematóloga le propuso participar como voluntario en un ensayo impulsado por el hospital Clínic de Barcelona, con unos resultados muy “innovadores y prometedores”. Y aceptó. Desde entonces, Jacob ha conseguido controlar su enfermedad y llevar una vida más o menos, como él mismo define, dentro de la normalidad: “Ya no me medico. No olvidas por completo lo que tienes, pero sí que logras abstraerte. Eso psicológicamente es muy diferente”, explica.

Jacob no es el único: el 75% de los pacientes que participan en el ensayo clínico coordinado por el hematólogo Carlos Fernández de Larrea han conseguido que el tumor haya remitido completamente dentro de los 12 primeros meses de tratamiento. Y lo han hecho gracias a la aplicación de una terapia pionera en Europa para tratar el mieloma múltiple, el CAR-T ARI-0002h, desarrollado dentro de la Unidad de Investigación en Inmunoterapia CaixaResearch, liderada por el doctor Manel Juan que, a la vez, es el jefe del Servicio de Inmunología en el Centro de Diagnóstico Biomédico del hospital Clínic-IDIBAPS. Como comenta Fernández de Larrea: “Estamos muy esperanzados con la posible aprobación de este fármaco para su uso en España. Pese a los grandes avances que hemos tenido en los últimos años, es una herramienta de tratamiento adicional con una potencia muy elevada y con unos resultados muy buenos, eficaces y seguros. Creemos que se puede convertir en una opción para los pacientes en nuestro país y, por qué no, en futuras iniciativas mundiales”.

Con esa visión de futuro y para poner el foco en la importancia de impulsar el talento científico y apoyar la labor de los equipos de investigación, Fundación la Caixa ha lanzado una campaña protagonizada, precisamente, por el doctor Juan. Está destinada a dar visibilidad a la labor de los equipos de investigación que, como el suyo, trabajan día a día en enfermedades como el cáncer, el alzhéimer o las cardiovasculares y que buscan nuevas oportunidades para personas como Jacob, con un impacto directo en la sociedad y en el progreso.

Una terapia para pacientes sin opciones

El proyecto ARI-0002h está clasificado dentro de una nueva generación de tratamientos, los denominados CAR-T. En ellos, se extrae la sangre de los enfermos y se modifican sus linfocitos T, un tipo de glóbulo blanco que ayuda a proteger el cuerpo de infecciones y a combatir las células cancerosas. Esa modificación consiste en introducir, dentro del linfocito, una sustancia con un receptor que se activa para identificar y atacar las células malignas. Para favorecer su expansión, el paciente recibe un tratamiento previo de quimioterapia.

El ARI-0002h tiene también efectos adversos: se pueden producir respuestas inflamatorias, muy frecuentes, pero de grado leve o moderado, o toxicidades neurológicas, una complicación más peligrosa: “Tenemos protocolos de actuación y tratamientos preventivos y correctivos para reducir al máximo esta inflamación. En el caso de las intoxicaciones no hemos registrado ningún caso todavía en este ensayo”, apunta el hematólogo.

El mieloma múltiple es un tipo de enfermedad maligna localizada en la médula ósea que se produce cuando las células plasmáticas – las que normalmente producen nuestros anticuerpos y nos defienden ante infecciones en nuestro sistema inmune—, se reproducen de forma no controlada. El crecimiento anormal de estas células en el interior de algunos huesos, como la cadera, lleva a diversos síntomas como la anemia, el incremento del calcio en la sangre, problemas renales o fracturas óseas. Y eso mismo fue lo que le ocurrió a Jacob: “Empecé a encontrarme excesivamente cansado, así que decidí hacerme analíticas y otras pruebas médicas. Pero cuando te dicen que lo que tienes es cáncer sientes que se te viene el mundo encima. Además del mazazo, te invade el miedo y la incertidumbre. Y ya cuando te explican que es incurable, la relación que tienes con tu vida y con tu familia cambia por completo”, añade.

Jacob reconoce que se lo debe todo a los médicos, a la ciencia y a su familia. Fueron ellos quienes le iluminaron un camino que jamás creyó posible: cronificar su enfermedad. Tras probar distintos tratamientos durante casi seis años, sus indicadores cancerígenos seguían sin bajar. “En esos momentos es cuando te armas de actitud y positivismo para afrontar lo que venga”, dice Jacob. Y entonces ocurrió. Gracias a ARI-0002h, y por primera vez en ocho años, Jacob llegó a la remisión completa de su enfermedad tras seis meses de tratamiento: “El mieloma está ahí pero no es detectable. Esto no quiere que algún día pueda volver, pero hoy por hoy me encuentro muy bien”, confiesa.

La remisión o respuesta completa no quiere decir que el paciente esté curado, sostiene Fernández de Larrea, pero sí que implica una desaparición de todos los síntomas del cáncer. Actualmente, y aunque depende de las características de cada paciente, un 30% de los que componen este ensayo clínico están más allá de los siete o incluso diez años de supervivencia: “Cuando están libres de tratamiento y medicación, pueden llegar a recuperar su calidad de antes en su día a día. Y eso impacta de lleno en el desarrollo de sus vidas, profesionales y familiares”, argumenta Fernández de Larrea.

Apoyar la investigación, un elemento clave

La investigación de estas terapias no habría visto la luz sin el trabajo y el apoyo conjunto del hospital Clínic de Barcelona, el Instituto Carlos III de Madrid y la Fundación la Caixa. Se trata de un acuerdo público-privado que nació hace cuatro años con el objetivo de que estas iniciativas impulsen el progreso social y la innovación en materia de salud. Como expone el doctor Fernández de Larrea: “El apoyo tan positivo y generoso de compañías privadas como la Fundación la Caixa es fundamental. Son tratamientos que necesitan ingentes cantidades de dinero para demostrar que son eficaces y seguros, y solo así podrán llegar algún día al sistema público de salud”.

Además, el hospital Clínic de Barcelona impulsó junto al hospital Sant Joan de Déu (Barcelona) hace unos años el primer y único CAR-T público desarrollado en Europa y con un coste más asequible: el ARI-0001, una terapia destinada al tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda. Esta herramienta se aprobó en febrero de 2021 por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) para su uso.

Para Olivier Jacob, la ciencia es sinónimo de esperanza y optimismo. Cree firmemente en que los buenos resultados dibujan un horizonte prometedor para pacientes en su misma situación. “Aunque no exista cura estoy convencido de que aparecerán otros avances que salvarán vidas como la mía. Veremos qué pasa en los próximos años. Mientras tanto hay que vivir, no hay nada más importante”, concluye.

Apoyar la investigación traslacional para combatir el cáncer

Es precisamente el doctor Manel Juan, jefe del Servicio de Inmunología en el Centro de Diagnóstico Biomédico del hospital Clínic-IDIBAPS (Barcelona), el protagonista de la última campaña lanzada por Fundación la Caixa -que se puede ver en el vídeo sobre estas líneas- en la que se quiere dar valor al trabajo de estos investigadores y en el gran impacto social que puede tener la investigación de hoy en la salud del mañana en campos como el cáncer, el alzhéimer, las enfermedades cardiovasculares o las infecciones emergentes. 

El doctor Juan es, además, responsable de la Unidad de Investigación en Inmunoterapia CaixaResearch, en la que se encuadra el CAR-T desarrollado en el hospital Clínic. Se trata de un área creada gracias al convenio de colaboración entre la Fundación la Caixa y el Clínic de Barcelona y que ha permitido tratar ya a más de 40 pacientes con resultados prometedores. “Colaboramos estrechamente con auténticos referentes en sus campos, como el Clínic. Gracias a sus investigadores se están desarrollando productos novedosos y alternativas a nivel clínico que logran cambiar vidas”, expone Antonio Vila Bertrán, director general de Fundación la Caixa. Para seguir impulsando estos tratamientos, la entidad apoyará con 4,6 millones de euros durante los próximos cuatro años para desarrollar nuevos métodos de inmunoterapia celular para pacientes oncológicos.  

Créditos

Fotografía: Kike Rincón 
Diseño y maquetación:  Adolfo Domenech 
Coordinación editorial: Juan Antonio Carbajo y Francis Pachá
Redacción: Micaela Llorens 

Archivado En