Mirian Galán, una de las mejores profesoras del mundo: “El niño no falla. Si suspende, ha suspendido el docente”

La educadora infantil ha sido galardonada en la V edición de los Global Teacher Awards. La también logopeda cree que la sociedad no debería ver al centro educativo como un lugar de conciliación, que habría que cambiar el método de evaluación de los alumnos y que los menores deberían jugar más y tener menos deberes

Mirian Galán Marqués es educadora infantil y ha ganado el premio Global Teacher Award.
Mirian Galán Marqués es educadora infantil y ha ganado el premio Global Teacher Award.M. G.

Mirian Galán Marqués (Madrid, 40 años) ejerce como maestra de Educación Infantil desde hace 20 años. Es, además, logopeda, experta en pedagogías activas y fundadora de la plataforma de educación SuperEducalandia. Actualmente, trabaja en la escuela infantil Los Madroños, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón. Galán acaba de ser galardonada en la V edición de los Global Teacher Awards como una de las mejores profesoras del mundo por su excepcional labor docente. Es la única española de la lista.

Este premio se conoce como el Nobel de la Educación y lo ha conseguido tras ser nominada por los padres de uno de sus antiguos alumnos (también por los docentes de ese centro): “Estoy feliz”, dice. Este reconocimiento lo concede AKS Education Awards, plataforma educativa india que premia a los profesionales de la enseñanza más relevantes y su contribución a la profesión. Galán conocía la noticia desde el pasado septiembre, pero lo ha hecho público este mes de noviembre, cuando ha recibido el diploma en casa, al no poder viajar a Nueva Delhi a recogerlo por falta de financiación.

Ella se define como amante de la infancia y de la educación, y considera de gran necesidad una formación continua en la figura del docente, algo que, entiende, repercutirá muy positivamente en el alumnado: “Todos tenemos algo que aportar al mundo de la educación y a la infancia”. Durante la pandemia, su blog generó gran sensación entre el público. En ese tiempo también organizó, con éxito de convocatoria, un festival con actividades para las familias que se podía ver por la cuenta de Instagram Superfest.

Pregunta. ¿Por qué considera que le han dado ese reconocimiento? ¿En qué sobresale del resto de docentes?

Respuesta. Creo que han valorado mucho no solo mi trabajo en el aula y el tiempo que llevo siendo maestra, sino también mi labor social y altruista, sobre todo con SuperEducalandia. Mantengo una plataforma de educación a la que añado contenido y recursos en mi tiempo libre y a mayores, con lo que hice en el confinamiento, creo que se me ha valorado.

P. ¿Qué destacaría de Educación Infantil? ¿Por qué es importante esta etapa para los niños?

R. La etapa de 0 a 6 años es aquella en la que se produce el mayor aprendizaje, y no lo digo yo, lo dicen miles de estudios al respecto. Las escuelas infantiles tienen un valor extraordinario en nuestra sociedad, porque, aunque tienen una labor asistencial, su mayor potencial es el educativo. En esa etapa se instituyen la personalidad de los niños, su autonomía y sus valores.

P. ¿Cómo concibe la educación y cómo la lleva a la práctica en sus clases?

R. Un docente debe tener claro que va a formar parte no solo de la educación de un alumno, sino de su vida, da igual el nivel en el que esté. Puede decirse que concibo la educación como familia. Tú vas a aportar cosas personales tuyas, una parte de ti, y los alumnos te van a aportar mucho a ti. Tengo alumnos con más de 20 años con los que sigo manteniendo contacto.

P. ¿Qué cree que debería incorporar el maestro para que los niños se sientan motivados y vayan con ganas a clase?

R. El mundo de la educación y la docencia está cambiando mucho. Sigue habiendo docentes de la vieja escuela, pero la mayoría se forman mucho y motivan a sus alumnos buscando nuevas herramientas para trabajar con ellos. Ahora existen proyectos tan interesantes como la gamificación (técnica de aprendizaje que traslada los juegos al ámbito educativo-profesional para la obtención de mejores resultados) o el escape room (experiencia de juego en el que un grupo de alumnos —en este caso— debe salir de una habitación descifrando enigmas, por medio de pistas y juegos de lógica). Resulta algo muy creativo. Puedo decir que muchos docentes sí necesitarían ese punto de creatividad y vocación.

P. ¿Falla algo del sistema educativo respecto a los alumnos y a sus capacidades?

R. En principio, las leyes. No se tiene en cuenta ni a los docentes ni los niños. Las ratios son un problema. Yo trabajo en el primer ciclo de Educación Infantil y cada aula es una locura. En mi clase tengo a 14 niños. Tampoco se tiene en cuenta el escaso número de docentes. Hay un tutor por clase y un apoyo por cada tres aulas en niños de un año. Y los salarios en el primer ciclo son irrisorios —Educación Infantil—.

P. ¿Qué piensa de los exámenes?

R. Habría que darle una vuelta al sistema numérico y a la evaluación y empatizar más con el alumno. ¿Cómo se sentiría un adulto si su jefe le evalúa a cada momento y con números? Lo que le pasaría es que llegaría a un nivel muy alto de frustración. Eso se consigue con los niños. Hay niños que se esfuerzan mucho y probablemente tengan otras capacidades más artísticas y no tienen que ser considerados peores estudiantes.

P. ¿Y de los deberes, qué opina?

R. No creo que sean ni didácticos ni lúdicos para los niños. Los menores deberían jugar y no ocupar su tiempo libre en realizar una gran cantidad de deberes. Entiendo que deban hacer actividades en casa para reforzar ciertos contenidos, pero no le encuentro sentido a un aprendizaje basado en deberes en casa. Y en cuanto a repetir curso, deberían valorarse otras cosas. No puede compararse a alguien que se esfuerza y se desilusiona por no alcanzar los objetivos marcados con un alumno que no muestra interés.

P. ¿Qué les diría a los padres que le dan tanta importancia a los sobresalientes y comparan constantemente a sus hijos con otros alumnos?

R. Les diría que estuviesen más tiempo con sus hijos y disfrutasen más del juego con ellos. Se podría tener más educación en valores con las familias y menos evaluaciones con los alumnos. Comparar a los niños solamente les va a generar inseguridad.

P. Respecto a la anterior pregunta, ¿puede decirse que un niño falla?

R. Los niños no fallan, son menores. Si algo no funciona no es por el niño. Si el niño suspende, ha suspendido el docente. El sistema educativo debería cambiar muchas cosas, pero también la sociedad no debe ver al centro educativo como un lugar de conciliación, sino como un centro de enseñanza. Entiendo que la conciliación es complicada y procuro llegar a consensos para que la familia y el niño se sientan cómodos.

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