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Putin ahonda la purga en el ejército con la detención de un segundo alto mando por un supuesto soborno

El arresto del exresponsable de los secretos de Estado se une al del número dos de Defensa y a la destitución del ministro Shoigú. El presidente se reunirá con Xi Jinping en un viaje a China el jueves y viernes

El exviceministro de Defensa Timur Ivanov asiste tras las rejas a su juicio en un tribunal de Moscú, el 8 de mayo.
El exviceministro de Defensa Timur Ivanov asiste tras las rejas a su juicio en un tribunal de Moscú, el 8 de mayo.MOSCOW CITY COURT HANDOUT (EFE)
Javier G. Cuesta

El Kremlin ha lanzado una nueva ofensiva, pero en esta ocasión contra la cúpula de su propio Ministerio de Defensa tras dos años y dos meses de guerra contra Ucrania. El Comité de Investigación ruso, organismo que compagina funciones de fiscalía y policía a la vez, ha anunciado este martes el arresto del teniente general Yuri Kuznetsov, actual responsable de Recursos Humanos en el departamento militar y, antes, jefe durante 13 años de la oficina encargada de proteger los secretos de Estado. Su detención se une al envío a prisión a finales de abril del viceministro de Defensa Timur Ivanov, mano derecha del exministro Serguéi Shoigú, destituido esta misma semana por el presidente Vladímir Putin.

El Comité de Investigación ha abierto una causa penal contra Kuznetsov por un supuesto soborno de 100 millones de rublos, alrededor de un millón de euros. Las autoridades rusas le acusan de haber recibido este dinero de empresas privadas cuando dirigía la 8.ª Dirección del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y el servicio para la protección de los secretos estatales estaba subordinado a su mando.

Según la acusación, los sobornos tuvieron lugar en plena guerra, entre 2021 y 2023, para que Kuznetsov realizase “determinadas acciones a favor” de las compañías. Las autoridades aseguran haber hallado durante el registro de su mansión “dinero en efectivo en rublos y divisas, monedas de oro, relojes de colección y artículos de lujo”.

La detención de Kuznetsov es la segunda en menos de un mes de un alto mando de Shoigú. El 23 de abril fue arrestado y enviado a prisión preventiva el viceministro Timur Ivanov bajo la acusación de haber percibido un “soborno a escala especialmente grande”. En concreto, unos 1.000 millones de rublos, unos 10 millones de euros.

Ivanov era responsable de las obras de construcción del ejército. Entre sus proyectos figura el enorme y millonario Park Patriot a las afueras de Moscú, donde se alza la catedral de las Fuerzas Armadas rusas.

El exviceministro de Defensa era parte del círculo de Shoigú. Según las autoridades, percibió sobornos de varios contratistas del ejército para concederles los proyectos a cambios de comisiones. Una de las obras investigadas es el centro neurálgico del ejército, el Centro de la Dirección de Defensa. Este enclave dispone de supercomputadoras que filtran al alto mando la información que recibe al momento de todos los rincones donde actúan sus Fuerzas Armadas, y con estos datos da órdenes.

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La defensa de Ivanov solicitó que su cliente fuera enviado a arresto domiciliario en su mansión de Rubliovka, el lujoso distrito a las afueras de Moscú donde reside parte de la élite del Kremlin. La petición fue denegada por el tribunal que lleva su caso.

Pátrushev, valido de Putin

A la detención de ambos mandos se une la destitución del ministro de Defensa desde 2012, Serguéi Shoigú. Muy próximo a Putin desde que comenzó su carrera política en los noventa, el mandatario le concedió a su subordinado como alternativa la secretaría del Consejo de Seguridad, un organismo asesor que también ha recogido a otras figuras incómodas y cercanas a Putin, como el expresidente Dmitri Medvédev, y a personalidades que gozan de la confianza total del mandatario y son los verdaderos halcones del Kremlin, especialmente el exjefe del espionaje Nikolái Pátrushev.

Este último era el secretario del Consejo de Seguridad hasta ser sustituido por Shoigú esta semana. Sin embargo, el líder ruso no quiere desvincularse de Pátrushev, el hombre que asumió la jefatura del Servicio Federal de Seguridad —el FSB, antiguo KGB— después de que Putin abandonase el cargo en 1999 para asumir las riendas del país.

El mandatario ruso ha anunciado este martes que Pátrushev será a partir de ahora asistente del presidente. De este modo, su labor no cambia: el exjefe de los espías ha sido todos estos años el responsable de dibujar a Putin su noción del mundo fuera de los muros del Kremlin a través de los informes de inteligencia.

Otro agente del FSB y exjefe del Servicio de Seguridad del Presidente, Alexéi Diumin, también ha sido nombrado asistente del mandatario. Diumin ejercía como gobernador de la región de Tula desde 2016, donde fue recolocado después de haber estado al mando de las fuerzas especiales y haber sido supervisor de las acciones rusas en la anexión ilegal de Crimea y la guerra en el este de Ucrania en 2014.

“El Consejo de Seguridad es una organización peculiar”, afirma por teléfono Antón Barbashin, director del centro de análisis Riddle. “No sabemos exactamente qué hace, aparte de ser un consejo asesor para Putin”, continúa el experto, que, no obstante, considera que Shoigú no sale perdiendo en el cambio: “No es una degradación, en realidad es un ascenso porque obtendrá más acceso personal al propio Putin”.

En opinión de Barbashin, el mandatario ruso “necesita ahora a alguien que pueda manejar una economía de guerra”, y por ello ha sustituido a Shoigú por el economista Andréi Belóusov. Este analista cree que Moscú no contempla unas conversaciones de paz, salvo si sirven de pausa, porque su objetivo es la victoria, incluso si el conflicto se alarga “a finales de esta década” y ahonda en la militarización de su economía.

Putin da así otro golpe de efecto tras haber tomado posesión como presidente el pasado 7 de mayo. Con la cúpula militar atada en corto y el poder garantizado otra legislatura más, hasta 2030, el mandatario hará su primer viaje oficial al extranjero esta misma semana para reunirse con su principal socio, el líder chino, Xi Jinping, en una visita a Pekín y Harbin el próximo jueves y viernes.

Ambos mandatarios departirán sobre la colaboración de ambos países frente a Occidente con la excusa del 75º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas con el liderazgo comunista chino. Según ha expresado el Kremlin en un comunicado, los dos líderes “abordarán la interacción estratégica, identificarán los puntos clave para un mayor desarrollo de la cooperación ruso-china, y también intercambiarán opiniones a fondo sobre los problemas internacionales y regionales más urgentes”.

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