Las alusiones de Orbán a la ‘Gran Hungría’ indignan a sus vecinos Rumania y Ucrania

El primer ministro cuelga en su Facebook un vídeo en el que lleva una bufanda con un mapa de Hungría que incluye territorios perdidos tras la I Guerra Mundial. “El fútbol no es política”, responde a las críticas el líder ultraconservador

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, con una bufanda con el mapa de la Gran Hungría, en una imagen difundida en sus redes sociales.Foto: Facebook | Vídeo: EPV

En plena invasión rusa de Ucrania, Viktor Orbán no deja de invocar el revisionismo histórico de la Gran Hungría, que incluye territorios de países vecinos perdidos tras el colapso del imperio austrohúngaro en la I Guerra Mundial. El primer ministro húngaro publicó el lunes en su perfil de Facebook un vídeo en el que exhibe en torno a su cuello una bufanda con el mapa de la Gran Hungría con motivo de un partido amistoso de su selección ante Grecia celebrado el domingo en Budapest. Inmediatamente, este gesto ha soliviantado a las autoridades de las naciones limítrofes. Los primeros en reaccionar han sido los representantes de Rumania, a la que pertenece Transilvania, región que Budapest reclama como propia.

El Ministerio de Exteriores rumano expresó al embajador magiar en Bucarest su “firme desaprobación” y tildó las imágenes de inaceptables. “Cualquier manifestación revisionista, independientemente de la forma en que se presente, es inaceptable, contraria a las realidades actuales y a los compromisos asumidos en común por Rumania y Hungría”, señaló la institución en un comunicado. Horas después, el Gobierno de Ucrania anunció que convocará al embajador húngaro para que ofrezca explicaciones. “Promover ideas revisionistas en Hungría no contribuye al desarrollo de las relaciones ucranio-húngaras y no están en acuerdo con los principios de las políticas europeas”, escribió el portavoz de Exteriores, Oleg Nikolenko, también en Facebook.

Ante la avalancha de críticas, el líder ultranacionalista negó este martes las acusaciones de revisionismo en un breve mensaje en Facebook: “El fútbol no es política. No veamos algo que no existe. La selección húngara es el equipo de todos los húngaros, vivan donde vivan”, escribió. Al acabar la I Guerra Mundial, Hungría vio despiezada dos terceras partes de su territorio —pertenecientes hoy a Rumania, Eslovaquia, Serbia, Ucrania, Austria, Croacia, Eslovenia y Polonia—, lo que propició la existencia de importantes minorías magiares en los Estados limítrofes. Más de 1,2 millones de personas son de origen húngaro en Rumania (el 6% de la población del país); medio millón suman la población de origen húngaro en Serbia y Ucrania; y otras tantas en Eslovaquia. Se calcula que unos tres millones viven en el extranjero, la mayoría en países del centro y el este europeo.

Para Valentin Naumescu, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Babeş-Bolyai de Cluj, Orbán sigue la estela del presidente ruso, Vladímir Putin. “Plantear temas tan débiles, que solo alimentan discusiones absolutamente inútiles en la región, significa hacer el juego a Putin”, considera el académico, quien cree que esta reivindicación no ayuda a Hungría. Desde el inicio de la ofensiva rusa en Ucrania, Orbán se ha enfrentado a sus socios comunitarios por la entrega de armas a Kiev y la imposición de un veto a la compra de petróleo ruso. La actual coyuntura está dañando a la economía húngara, que registró en octubre una inflación del 21,1%, la más alta desde 1996.

No es la primera vez que Orbán utiliza imágenes y símbolos previas al Tratado de Trianon, firmado en 1920 entre los aliados y el Reino de Hungría y en el que se dibujaba el nuevo mapa de Europa tras la desaparición del imperio austrohúngaro. El líder húngaro ya había lanzado mensajes ligeramente enmascarados al revisionismo, pero ahora adquieren otro simbolismo bajo el contexto de la invasión a Ucrania por parte de Rusia.

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En una entrevista a la emisora estatal esta primavera, Orbán declaró que los países con “mar y puertos pueden transportar petróleo en petrolero”, en alusión a Croacia, que tendría “partes” de la costa adriática que formó parte de la Gran Hungría. “Si no nos lo hubieran quitado, también tendríamos un puerto”, enfatizó. Además, el mandatario subió en 2020 a Facebook una imagen del globo terráqueo en el que se aprecia la Gran Hungría. La publicación iba acompañada de un texto sobre los exámenes de historia de los alumnos. El Ejecutivo húngaro también ha aprobado políticas públicas para tratar de recuperar la “nación húngara”. Una reciente reforma educativa obliga a presentar la región rumana de Transilvania como la casa de los húngaros.

Las autoridades húngaras llevan años promoviendo el revisionismo histórico. En junio de 2019, Rumania y Eslovenia condenaron la publicación en la web de hungary.hu, gestionada por el gabinete de Orbán, de un mapa de la Gran Hungría en el que los Estados vecinos “rompen” cada uno un trozo del país, como Rumania tomando Transilvania. A finales del mismo año, Orbán provocó la ira del primer ministro croata, Andrej Plenkovic, después de que el líder húngaro presidiera una reunión de su partido Fidesz con la representación geográfica de la Gran Hungría como telón de fondo. El espacio histórico húngaro también contenía partes de la actual Croacia.

A menudo, Orbán se presenta a sí mismo como el líder no solo de los casi 10 millones de habitantes de Hungría, sino también de los “millones” de etnia magiar que viven en los países limítrofes, a quienes su Gobierno concedió la ciudadanía y el derecho al voto. En 2010, el Parlamento de Hungría aprobó una controvertida ley por la que se facilitaba otorgar la nacionalidad a las personas que tuvieran antepasados húngaros. Este verano, el líder ultraconservador protagonizó otro escándalo al asegurar que Hungría no quiere convertirse en un país de “mestizos” y cargar contra la “mezcla de razas” en Europa. Su retórica iliberal ha provocado indignación en las instituciones comunitarias. “Hay países donde se mezclan pueblos no europeos con europeos, mientras que en Europa central (solo quedan) los europeos. No somos de razas mixtas y tampoco queremos serlo”, aseveró Orbán en la localidad transilvana de Baile Tusnad.

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