El informe técnico concluye que hubo fallos en el anclaje de las estructuras auxiliares del festival Medusa en el que murió un joven

El análisis de los arquitectos indica que hubo una parte del recinto “sin supervisión de los técnicos responsables”

Miembros de seguridad en la entrada de las instalaciones del festival, después del derrumbe de varias estructuras. Foto: DAVID EXPÓSITO | Vídeo: EPV

El informe técnico sobre las estructuras del festival de música Medusa celebrado este verano en la localidad valenciana de Cullera, en el que se registró un muerto y varias decenas de heridos tras un reventón térmico, concluye que hubo fallos de montaje en los anclajes de determinadas estructuras auxiliares. El estudio señala que la documentación del proyecto de actividad era “insuficiente” puesto que en él no se describían “todas aquellas estructuras consideradas como auxiliares”. Entre estas se encontraban los pórticos de aluminio que señalaban los accesos a los baños y los de las salidas de emergencias que se cayeron durante el fenómeno meteorológico que provocó un brusco ascenso de temperatura y rachas muy fuertes de viento. Una de estas estructuras fue la que causó la muerte de un joven de 22 años en la madrugada del 13 de agosto, pero también provocó heridas a otras 40 personas, de las que una decena se han personado en la causa abierta por el juzgado número 4 de Sueca.

Según el informe, redactado por dos arquitectos y realizado a petición del propio juzgado, la falta de referencia de las estructuras auxiliares en el proyecto de actividad supuso que estas se montaran “sin supervisión de los técnicos responsables”. El estudio también concluye que “los anclajes fallaron por fallos de definición y de montaje”. “Algunos porque no existían y otros por ser insuficientes, con una resistencia al arranque muy inferior a la fuerza de tracción que se necesitaba para resistir las tracciones provocadas por el viento”, añade.

Respecto a estas las estructuras auxiliares, el informe hace hincapié en que los daños sufridos fueron por “vuelcos” y no por roturas de partes. “Por lo que no ha fallado la estructura en sí. Lo que ha fallado es el anclaje de esta al terreno o los contrapesos”, indica.

La decoración del escenario principal tampoco se incluyó en ese proyecto de actividad. “La decoración y la sujeción de esta a la estructura, que es lo que falló, no están descritas en el proyecto”, indica el informe que especifica que, sin embargo, la estructura sí estaba descrita en el proyecto y, por tanto, fue inspeccionada. “La estructura no sufrió daños, pero parte de la decoración se desprendió de la estructura por el viento”, describe el escrito.

El informe técnico realiza un exhaustivo análisis de los pórticos de aluminio. “Este tipo de estructuras son ligeras y resistentes y están diseñadas para instalaciones temporales de todo tipo y en toda localización. Tanto para interiores como para exteriores. Por lo tanto, hay que adaptarlas a las circunstancias en las que se instalan”, explica. Respecto a las lonas que sostenían estas estructuras y que indicaban los accesos a los baños y a las salidas de emergencia, eran “lonas muy tupidas que ofrecen gran resistencia al viento, convirtiéndose prácticamente en velas que recogen la fuerza del viento y la transmiten a la estructura”, describen los arquitectos.

Según la documentación remitida por la empresa, para evitar el vuelco se preveía la colocación de contrapesos con depósitos de agua. “En la instalación real se colocan tanto depósitos de agua como maceteros” pero, tal como indica el informe técnico, los maceteros, con mayor peso, eran incluso más seguros que los depósitos de agua. Sin embargo, el problema no fue de los contrapesos sino del anclaje.

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En el primer pórtico acceso a los baños los técnicos hallaron que de entre las seis columnas en las que se apoyaba la estructura, las dos centrales no tenían ninguna sujeción, tampoco el trasero de la izquierda tenía sujeción, mientras que en los extremos delanteros se colocaron depósitos que hicieron de contrapeso y en el delantero derecho se colocó, además, una piqueta que, en cualquier caso, “por los restos de terreno se observa que la profundidad del anclaje al terreno era muy escasa”. “Esta redundancia de apoyos en el pilar delantero y ausencia en el trasero da a entender que existe un error en el montaje de la instalación y que la piqueta debió ser colocada en el pilar trasero”, concluyen los arquitectos.

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