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Credit Suisse pedirá prestados hasta 50.000 millones al Banco Nacional de Suiza para fortalecer su liquidez

La entidad está en el centro de las miradas después del batacazo bursátil del miércoles. Este jueves sus títulos rebotan casi un 20%

Oficina de Credit Suisse en Nueva York, este miércoles.
Oficina de Credit Suisse en Nueva York, este miércoles.SPENCER PLATT (Getty Images via AFP)

Credit Suisse pasa de las palabras a los hechos para frenar la sangría que amenaza con hacer caer al banco, atrapado en su momento más delicado desde su fundación en 1856. En un comunicado remitido este jueves, la entidad ha anunciado que tomará prestados hasta 50.000 millones de francos suizos —una cantidad similar en euros— del Banco Nacional de Suiza “para fortalecer de forma preventiva su liquidez”, un modo de anticiparse y crear un cortafuegos que le proteja en caso de que aumenten las retiradas de depósitos en medio de las dudas sobre su solvencia. La entidad toma aire en la Bolsa y sus títulos rebotaron un 19% al cierre de la sesión.

Tras el cruento desplome bursátil del miércoles, cuando sus acciones cerraron un 24% más abajo —su cotización ha perdido casi un 90% de valor en cinco años—, el paso trata de restaurar la confianza del mercado. El anuncio por parte del National Saudi Bank (NSB), su principal accionista, de que no aumentará su participación, actualmente del 9,88%, hizo saltar las alarmas, al interpretar los inversores que Credit Suisse quedaba en una posición mucho más vulnerable, precisamente cuando la crisis bancaria en EE UU, donde han cerrado dos entidades regionales, está provocando nerviosismo en inversores y clientes.

En la zona cero de la operación, la sede del Banco Nacional de Suiza en Berna, nada indica la trascendencia del momento. No hay movimientos en su puerta principal, cerrada a cal y canto, situada en la Bundesplatz junto al Parlamento suizo, en una explanada donde este jueves muchos tomaban el sol o paseaban el perro aprovechando un día particularmente cálido.

A apenas 20 metros, una de las sucursales de Credit Suisse en la capital apenas llegaba a la decena de clientes en su interior. Al salir, una mujer que afirma llevar 40 años confiando sus ahorros a la entidad y prefiere no dar su nombre dice que la crisis no ha cambiado su percepción. “Cada pocas semanas salen noticias negativas sobre Credit Suisse en los medios, y lo más peligroso sería que sus clientes sacáramos dinero por miedo. Aunque ahora se mezcle, no tiene nada que ver con el Silicon Valley Bank, y el Banco Nacional de Suiza ya le está ayudando. ¿Dónde va a estar mi dinero más seguro?”, se pregunta.

Otros dos jóvenes suizos, recostados en una silla con vistas a las montañas nevadas en la parte trasera del Parlamento con una cerveza, se muestran ajenos a lo sucedido al ser preguntados al respecto. “¿Qué ha pasado con Credit Suisse?”.

En el texto publicado de madrugada, el banco, que ha pasado de ser un icono del poder financiero suizo a convertirse en una fuente inagotable de problemas y preocupaciones, señala que accederá a los fondos del banco central por medio de una línea de crédito y una línea de liquidez a corto plazo garantizadas por activos de alta calidad. La entidad recoge así el guante lanzado a última hora de este miércoles por el banco nacional suizo, que hizo público un mensaje en el que afirmó que proporcionaría liquidez a la entidad “si fuera necesario”. En el mismo, insistió en que Credit Suisse cumple con los exigentes requisitos de capital y liquidez, y negó que hubiera riesgo de contagio para las instituciones suizas por los colapsos del Silicon Valley Bank y el Signature Bank en EE UU, los mayores en dicho país desde el sufrido en 2008 por Washington Mutual.

Además, Credit Suisse ha anunciado que realizará ofertas para recomprar deuda sénior por cerca de 3.000 millones de euros —10 títulos denominados en dólares y cuatro en euros—. Con ello, el banco busca reducir los intereses que paga, aprovechando que su deuda, muy penalizada, cotiza “a precios atractivos”.

El consejero delegado de la entidad, Ulrich Körner, ha defendido en la nota que las medidas suponen “una acción decisiva para fortalecer Credit Suisse mientras continuamos nuestra transformación estratégica”. La reestructuración puesta en marcha por Körner ya ha supuesto la venta el pasado noviembre de una parte de su negocio de inversión al fondo Apollo y el despido de miles de empleados, pero aún no ha concluido. “Mi equipo y yo estamos decididos a avanzar rápidamente para ofrecer un banco más simple y centrado en torno a las necesidades del cliente”, añadió este jueves.

El banco está pagando los excesos de años de mala gestión en los que se ha visto involucrado en múltiples escándalos, ha sido castigado con multas millonarias de los reguladores por malas prácticas y ha experimentado múltiples cambios en su cúpula que le han abocado a la inestabilidad. Todo eso le ha llevado a perder la confianza de inversores y parte de sus clientes, que en el cuarto trimestre del año pasado pusieron a prueba la resistencia de la entidad con retiradas masivas de fondos.

Su valor en Bolsa perdió este miércoles los 7.000 millones de euros, mínimo histórico, y aunque este jueves los ha recuperado de nuevo gracias al respaldo del banco central, los inversores tendrán que dilucidar si se trata de una tregua pasajera o la inyección de liquidez y su apoyo público son lo suficientemente relevantes como para cortar por completo el asedio que están sufriendo sus títulos. De momento, las Bolsas están rebotando en toda Europa, impulsada por las mejores valoraciones de los bancos.

Los focos de perturbación no son solo internos. La subida de los tipos de interés por parte de los bancos centrales ha pasado a considerarse un factor de riesgo para una parte de la banca después de la quiebra del Silicon Valley Bank, afectado por pérdidas en bonos del Tesoro estadounidense muy devaluados por el endurecimiento de la política monetaria que se vio obligado a vender antes de su vencimiento. En ese contexto, Credit Suisse ha apuntado que “tiene una posición conservadora frente a los riesgos de tipo de interés”, y su volumen de valores de renta fija a largo plazo “no es significativo”.

En medio de esa volatilidad incontrolable de los mercados financieros, tan pronto embarcados en el exceso optimista como en su contrario, serán los hechos, y no las palabras, los que dictaminen el futuro de la entidad. De momento, al lanzarse a los brazos del Banco Nacional de Suiza para protegerse de la especulación contra sus acciones, da alas a la idea de que los bancos no dudan en reclamar la tutela del Estado cuando vienen mal dadas y no participan como uno más de la economía de mercado.


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Sobre la firma

Álvaro Sánchez
Redactor de Economía. Ha sido corresponsal de EL PAÍS en Bruselas y colaborador de la Cadena SER en la capital comunitaria. Antes pasó por el diario mexicano El Mundo y medios locales como el Diario de Cádiz. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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