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Colombia entra en alerta ante la llegada del fenómeno ‘La Niña’

Una fuerte temporada de lluvias en la segunda mitad del año amenaza con traer inundaciones, ciclones tropicales y deslizamientos de tierra. Ya hizo colapsar un dique en la región de La Mojana

Inundación en el municipio de Sucre, en el departamento que lleva el mismo nombre, en la región de La Mojana, el 21 de noviembre de 2022.
Inundación en el municipio de Sucre, en el departamento que lleva el mismo nombre, en la región de La Mojana, el 21 de noviembre de 2022.Juan Carlos Zapata
Jules Ownby

Tras meses secos y llenos de incendios, sequías y preocupación por los efectos de El Niño, ha empezado la temporada de lluvias en Colombia. Y con ella, asoman más desastres climáticos y desasosiego. En los últimos días, los primeros efectos han llevado a que el dique CareGato haya vuelto a colapsar y se inundaran varios pueblos en La Mojana, una región lluviosa en el Caribe que abarca 11 municipios de Antioquia, Córdoba, Sucre y Bolívar donde unas 4.000 familias están afectadas.

En Bolívar, la situación más crítica se vive en los municipios de Montecristo, Norosí, Arenal del Sur y San Jacinto del Cauca. Y en Sucre la gobernadora, Lucy García Montes, ha declarado la calamidad pública. A la par, deslizamientos de tierra han bloqueado vías entre Quibdó y Pereira, y Bogotá y Girardot (Cundinamarca). Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), se trata de apenas una primera muestra de lo que se viene en los próximos meses.

Como han explicado varios científicos a este periódico, Colombia se encuentra en una fase de transición entre los fenómenos El Niño y La Niña. Mientras El Niño provoca temperaturas elevadas y sequías, su hermana trae consigo todo lo contrario: lluvias, lluvias y más lluvias. “El efecto de La Niña en nuestro país se caracteriza por un aumento considerable de las precipitaciones y una disminución de las temperaturas en las regiones Andina, Caribe y Pacífica, así como en áreas del piedemonte de los Llanos orientales, mientras que en la zona oriental (Orinoquía y Amazonía) dichas variables tienden a un comportamiento cercano a lo normal”, explica el IDEAM en su página web.

Un estudio publicado en 2023 por la Pontificia Universidad Javeriana destaca los riesgos de ese aumento en las lluvias: “Entre 2020 y 2022 se registraron eventos continuos de La Niña. En Colombia se manifestaron con precipitaciones superiores al 20% de los promedios registrados entre 1991 y 2020 que provocaron inundaciones, deslizamientos y un aumento en los precios de los alimentos”.

De acuerdo con el Ideam, esas precipitaciones llegarán pronto. Por ahora, desde abril y hasta junio, el país atraviesa una temporada de lluvias, pero no en el nivel suficiente para hablar de La Niña. Sin embargo, el instituto afirmó en un video publicado este jueves que le seguirá una segunda temporada, aún más fuerte. “Existe una probabilidad del 69% de que el fenómeno de La Niña se manifieste inicialmente entre julio y septiembre”, explicó el subdirector de meteorología, Jorge Jiménez Sánchez. Aseguró, además, que no solamente traerá más lluvias, sino que también “influenciará de manera significativa la temporada de ciclones tropicales, que se espera sea muy activa en este año”.

A semanas de que las lluvias lleguen a ese nivel, ya suenan las alertas por las consecuencias de las precipitaciones más leves, y están en alerta roja por amenaza de deslizamientos de tierra este lunes 183 municipios del país, de acuerdo con el Ideam. La gran mayoría de esas localidades, 48, se encuentra en Antioquia. Sin embargo, las alertas se extienden por todo el territorio: de Chocó, en el Pacífico, a Bolívar, en el Caribe, Boyacá en el centro y hasta Norte de Santander, en el oriente. Son 673 municipios, más de la mitad de los que conforman a Colombia, los que ya se encuentran en alerta por posibles derrumbes.

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Ante la amenaza de una segunda mitad del año sumamente lluviosa, el Ideam ha enfatizado en la necesidad de la participación de otras entidades “para fortalecer la capacidad de respuesta ante eventos climáticos extremos”. La Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres (UNGRD) se dedica a precisamente eso. Sin embargo, está sometida en este momento a un escándalo de corrupción por el que han salido de la entidad en los últimos meses el exdirector, Olmedo López, y varios subdirectores, como Sneyder Pinilla. La otra entidad encargada, el Fondo Adaptación, estuvo a cargo del mismo López hasta enero, y solo desde abril tiene una gerente en propiedad, Helga Rivas.

La situación es preocupante, según los encargados. El pasado 2 de mayo, el nuevo líder de la UNGRD, Carlos Carrillo, dio unas declaraciones desalentadoras sobre la temporada de La Niña que se viene. “El país no está preparado. Lo recorro y no está preparado. Eso hace parte de las consecuencias de no afrontar con el rigor y profundizarse en las preparaciones para eso. El caso es particular porque viene una temporada de ciclones, ciclones indómitos, numerosos. La visita que hice me dejó preocupado. Hay muchas cosas por hacer y no hay tiempo”, sentenció.

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Sobre la firma

Jules Ownby
Periodista de El País en Bogotá. Ha trabajado como redactor y productor audiovisual en varios medios norteamericanos. Estudió ciencias en la Universidad McGill en su ciudad natal, Montreal, y cursó el máster de Periodismo UAM-El País en la promoción 2022-2024.
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